miércoles, 7 de octubre de 2015

T

Trenza, tren, truco, trompo, trompa, trasto, traspiés, trastienda, trastorno, tránsito, tríptico, trémulo, trigo, trigonometría, teorema, tesis, teoría, tarde, tempo, tuerca, tornillo, todas conT y sin ti.

viernes, 25 de septiembre de 2015

El mexicano César Miguel 
Por Pedro Suárez 

Allá era el Hombre del Saco, aquí su equivalente sería La sayona, El silbón de la sabana, o La llorona; el caso es que la Unidad de España, para Juan José Millás y los jóvenes de su generación (hablo de la generación que padeció la dictadura de Francisco Franco), era más temida que el protagonista de la leyenda popular. En nombre de la Unidad de España, afirma el autor de La mujer loca y Lo que sé de los hombrecillos, entre tantos títulos, se podía matar, torturar, meter a la gente en la cárcel, negar el acceso a la universidad, y todas las atrocidades que usted pueda imaginar. 

La historia que gusta repetirse y el hombre que son todos los hombres coloca en nuestra Venezuela de hoy el concepto de patria como la mejor coartada para sacarte del juego, de cualquier juego. La patria dejó de ser un bien común para convertirse en un fetiche, en un método de persecución y en una escuelita para aprender teoría y práctica de fascismo. La patria sirve ahora para ilustrar el reverso de una lata de atún, y para medir el grado de nacionalidad en sangre de intelectuales, empresarios, humoristas o galleros. El comunicado de Conatel que le enmienda la tarea al escritor y hombre de radio César Miguel Rondón parece sacado de una página de1984, la post profética novela de George Orwell, quien solo hizo la caricatura de los regímenes totalitarios de su tiempo. Se le recrimina al periodista Rondón el ritmo de sus silencios, el factor de sus preguntas y los tiempos que se toma para hacerlas. El despropósito es del tamaño del método de un censor que gesticula por el uso del punto y coma en un novelista o por la longitud métrica de los versos de un poeta. Apela Conatel a lo que obscenamente deja pasar por alto en la nomenclatura del poder que les otorgó el papel de comisarios, y no les importa que la patria quede para meterle miedo a la gente. El caso es que el miedo puede ser pasajero, cuando no, risible, como las acciones que hoy acomete Conatel contra el “mexicano” César Miguel Rondón.

@pedrojsuarez

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Ovillo de gato








Sufro el cansancio de  regresar
me agrada más pinchar en el ojo de la costumbre
tanto como escudriñar la dirección del viento
con la punta de un deseo que no me abandona.
Me agotan las moralejas
el desaliñado, por pueril, avatar
la explicación en negrilla
los sentimentalismos de alquiler
el consejo oportuno
los héroes a pesar de sus torpezas
y el final feliz.
Celebro, en cambio, el portazo en las narices
el apretón de manos, el c´est la vie, el me da la gana
el me distraje y llegué tarde o no llegué.
Ulises ha sido escuela en esto y aquello de fingir
ansiedad por lo que guarda la impiedad de fiestas
donde espera el lobo y el hastío.
Nada de héroe troyano.
Esto es un sinsabor con arrestos de cebolla
una migraña de puentes sobre mares de arena
donde cambio la piel cada vez que el sol repite su caída.
Nada particular
me descubro en el redil de un café
recitando el mantra de estas palpitaciones
mientras veo alejarse unas caderas por un aclimatado pasillo de mármol
donde se escuchan sus pasos y reverbera el neón. 

* Del libro inédito (y en busca de editor) Toque antes de entrar 

domingo, 30 de agosto de 2015

Guillotinadas


El sueño de un dictador: Que le teman.
***
El sueño de una dictadura: Ser eterna.
*** 
El sueño de un régimen totalitario: Ser omnisciente.
*** 
El sueño de un paniaguado: Que su amo le pase la mano por la espalda.
***
El sueño de un régimen militar: Que la gente obedezca.
***
El sueño de un policía: Que la delincuencia se quede en casa mientras está de guardia.
*** 
El sueño de un militar: Tener un subalterno a disposición para humillarlo.
***
El sueño de un corrupto: Encontrar una acabala para ofrecer la mordida.
***
El sueño de un chismoso: Ser testigo, escuchar, pillar in fraganti.
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El sueño de la velocidad de la luz: Que la alcancen, la pobre siempre va adelante.
*** 
El sueño de la velocidad del sonido: Que nadie la escuche.
***
El sueño de un pulpo: Que lo presenten en sociedad.
*** 
El sueño de un cangrejo: Caminar con la frente en alto, y hacia delante.
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El sueño de una abeja: Que la reina no advierta que salió de vacaciones.
*** 
El sueño de un cochino: Que no llegue el sábado.
***
El sueño de un torturador: Que alguien tenga miedo, y lo contrate.
***  
El sueño de un matemático: Sumar acordes de música, que es como se construye el universo.
***
El sueño de una pregunta: Valer más de 64 mil lochas.
***
El sueño de una conjetura: Que la formule un genio, y la resuelva un tonto.
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El sueño del mar: Que Ulises haga de nuevo su viaje de regreso.
***
El sueño de un pez: Volar como un águila.
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El sueño de una mariposa: Durar un día más.
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El sueño de un Samurái: Que su haraquiri sea tan breve como un haikú.
*** 
El sueño de la luna: Desnudar su lado oscuro.
***
El sueño del vino: Hacer de celestina antes que se agote la botella.
***
El sueño de un insomne: Que no llegue la noche.
*** 
El sueño de un idiota: Que nadie se de cuenta.
***

El sueño de un avaro: No tener nada que dar.

@pedrojsuarez

viernes, 28 de agosto de 2015

7 en número

La noria de encontrar la pata del gato en una de sus siete vidas, he allí la tragedia. Basta con dejar al gato, ser gato

- El tiempo de su Big Bang pasó, pero vive de él.

-Pienso en un tratado, breve, donde de noticias de qué hacer con la costra de una llaga.

- La distancia entre la realidad y el discurso del ministro en cuestión es una pedrada, en el ojo.

- El futuro de los circos se prevé sin animales, son más divertidos, más humanos, exigen más de Freud que del calor del látigo.

- Para mi abuela la saliva curaba cicatrices, y es verdad. Utiliza pues las horas de insomnio para untar en esos caminos que no quisiste transitar.

- Es estúpido intentar una colina que se hace plana por el temor de vivir de tu propia respiración.

domingo, 9 de agosto de 2015

Toque antes de entrar

                                      "Mi animal de costumbre me toma por las muñecas,
                                                                                      me seca las lágrimas"
                                                                                       Juan Sánchez Peláez 

Si necesito rezar 
leo a Shakespeare
no siempre, pero puedo jurar que a veces rezo.
Lo hago como Hamlet
cuando interrogaba a la razón 
su peor desgracia.
Lo hago con la vista fija en la colonia de hormigas
que atraviesa el metro cuadrado de mi jardín
mientras sobre sus espaldas conducen una miga de pan
lentamente, como un ataúd bajo la lluvia.
Lo hago al recitar versos 
huérfanos de papel.
Sin proponérmelo, busco 
trazas de piedad en la mirada de los transeúntes
y solo encuentro una metralla de puños apretados.
Mueve a ternura pensar en la edad del árbol
al que recuesto el momento de besar el amuleto 
de esto que he llamado vida.
Escenas de encuadre cerrado
Yo, de niño con una camisa color guayaba
mi hermano Santos enfrentado al brillo de mis zapatos.
Costumbre de bajarle el pico a la vanidad 
casi pudor ante la encrucijada de ser felices.
Aclaro, aquí desbocar no es un verbo
es un caballo que cruza las piedras de una quebrada
pobre y triste por la agonía de saber que nunca será río.
Yo, imitando a Travolta
en un piso de cemento que me manchaba los pies de verdes.
La novia amanecer vencida en mis brazos
y el calor caminando entre sus pezones de liceista.
Nosotros pescando estrellas
sin saber que éramos nosotros.
Desde luego, la calavera en la mano
la espalda inclinada sobre la criba para separar el oro de las dudas.


* Este texto le da nombre a un libro en construcción, un proyecto de esos que temo terminar. 

jueves, 6 de agosto de 2015

De la imposibilidad de patear una lata
Por Pedro Suárez


Era un trozo de metal abandonado a su destino de chatarra, y sin embargo brillaba como el que sonríe frente a la ruleta; intenté darle una patada pero me faltó cadera, luego descubrí que no tenia fémur para tomar el impulso, que el pie era un adorno, un lugar para aparcar zapatos, que la  tibia y el peroné eran un lindo pero indiferente matrimonio; descubrí que no había lata, y así.
@pedrojsuarez 

 La maldita guerra El amor es el silencio más fino, el más tembloroso, el más insoportable. Jaime Sabines Mientras las bombas caen, si se ag...